martes, 6 de mayo de 2008

Con un público así, da gusto

Ayer, a eso de las 20:30h, la librería LA BUENA VIDA se convirtió en un rincón muy especial en el que pudimos compartir un ratito de charla y cervecitas, con la excusa de presentar mi libro, La noche de los sueños perdidos.


La historia de este cuento infantil, que espero puedan leer también los que ya no son tan niños, es algo sencillo y antiguo, pues lo escribí hace tiempo con el objetivo de ayudar a un chiquillo de 7 años a que se sintiese atraido por la lectura. Hoy se ha convertido en un proyecto colectivo, pues cada uno de los amigos que han mostrado interés en su publicación han dejado parte de sí mismos en sus páginas y son responsables del momento que ayer vivimos juntos.





El entorno nos ayudó mucho a sentirnos cómodos y a darle a este acto el carácter de reunión familiar, porque esto fue lo que protagonizó el encuentro, que todos los asistentes que reservaron su tarde del lunes para pasarse por allí son grandes amigos. Todo salío bien, y, sin duda, el secreto para que todo tuviese la medida adecuada estuvo en manos de quienes generosamente dedicaron palabras de apoyo y un análisis muy generoso de la historia que podéis encontrar en estas páginas: tanto Stella Villarmea como Rafa Cid nos mostraron lo que ellos saben hacer con gran maestría: contagiar entusiasmo, convencernos de que en una historia puede haber mucho más de lo que se percibe en la superficie y animarnos a todos a buscar nuestra verdadera naturaleza, que tal vez quedó apartada de la faceta más rutinaria de nuestro día a día, y que con lecturas fantásticas podemos ubicar más cerca de lo que creemos.

Soñar no es cosa de niños pero perseguir los sueños sí suele ser algo que abandonamos en la infancia. Creo que si alguno de vosotros disfrutó con sus primeras lecturas podrá encontrar en La noche de los sueños perdidos una forma de evocarlas, de rendirles homenaje y de intentar que os sigan acompañando.





¿Y qué más decir sobre la noche de ayer? Que nos marchamos casi a las 23h., porque Jesús se encargó de que nos sintiésemos en LA BUENA VIDA como en casa. Su equipo estuvo pendiente de todo sin que nadie se diese cuenta. Creo que su proyecto de café del libro es uno de los grandes lujos con los que podemos contar en pleno centro de Madrid. Os recomiendo que si no habéis podido acercaros (Calle Vergara nº10, metro Opera) lo hagáis en cualquier ratito que tengáis, de 12 a 24 horas, para curiosear en sus mesas y estanterías y para dejaros aconsejar, para hacer un alto en el ajetreo del día o para participar en alguna de las actividades con las que nos van soprendiendo cada semana.




Por mi parte, una vez más daros las gracias a los que estuvisteis allí y a los que no tuvistéis la posibilidad pero habéis participado desde lejos. A quienes os pique la curiosidad por saber cómo consiguió Claudia salvar al mundo de los sueños, os animo a leer el libro (lo tenéis en la propia librería).

Y a quienes ya lo estáis leyendo, os rogaré que me digáis qué habéis encontrado en esta historia de este mundo tan próximo donde el color gris amenaza con destruirlo todo. Aquí estaré para leeros y seguir compartiendo con vosotros esta osadía de querer narrar algo similar a lo que me hizo sentir tan bien de niña.

Gracias a todos. Nos vemos en la próxima...

2 comentarios:

Laura Pintos dijo...

Fue un gusto también para mí compartir contigo ese momento. En cuanto avance más en mi lectura te contaré qué sueños despertó en mí tu libro.

Isabel María G. Herranz dijo...

Ya sabes Marta, ¡enhorabuena!

Qué sean muchos más y compartidos como ayer.

Saludos.